creació

diumenge, 19 de juny del 2011

EL HIJO DEL HOMBRE
































































Por primera vez que en la Bíblia se habla del Hijo del Hombre es en ( Dan. 7, 12 -13) :
Seguí mirando y en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo del hombre que se acercó al Anciano y se presentó ante Él " . El anciano representa a Dios y el hijo del hombre es una imagen que condensa perfectamente a Cristo. El mismo significado tiene el de " Siervo de Yahvé ", aunque se trate de un personaje sufriente y desfigurado que, a continuación , es transfigurado a causa de su victoria sobre la muerte y el pecado.




















En el Hijo del Hombre están presentes las mismas realidades que en el " Siervo de Yahvé " pero los acentos están invertidos . Se trata , primero, un personaje glorioso, aunque haya compartido la prueba de la persecución con su pueblo. Es el representante de una colectividad sin que se niegue, no obstante, su existencia personal. Su relación con Dios rds posiblemente más íntima aún que la del Siervo.
























Nueve son las características que de él se nos dan y que definen y precisan la personalidad y las funciones de este Hijo del Hombre : La larga túnica pontificia ( Ex.28,4 ) que proviene del armario del sumo sacerdote. Se trata de una prenda litúrgica . Es también unn símbolo : el Sumo Sacerdote no tenia la obligación de presidir la liturgia más que una vez al año, en la fiesta del Kippur , en la que Dios, por su mediación, perdonaba los pecados de todo Israel. En tiempos de Jesús este ornamento litúrgico habia sido confiscado por el poder romano, que lo conservaba en la torre Antonia con objeto de disponer mejor del jefe religioso del pueblo isrealí.






















El ceñidor que es una clara alusión a una insignia real ( Job.12,18). No está ceñido a la cintura, sino sobre el pecho. Cuando el ceñidor está atado a la cintura sirve para remengar los faldones del vestido de alguien que está en pleno trabajo y facilita sus movimientos, pero cuando es en el pecho engrandece al personaje, lo que es signo de poder, de victoria conseguida que aumenta su estatura. La misma realidad expresa " los cabellos de su cabeza " , el color blanco de la cabellera no es signo de ancianidad, de vejez, sino símbolo de eternidad: el Dios de la Bíblia no es viejo, sino eternamente joven.












Su mirada es penetrante, pues " los ojos son llama de fuego " ( lámparas de fuego). Los ojos son la metáfora anatómica del conocimiento. Este alcanza al hombre en todo su ser, pues penetra su corazón y sus riñones. La descripción de los pies ( mejor piernas ) es, por lo menos torpe. Son comparados a bronce ( en dativo masculino) acrisolado ( en genitivo femenino ) en el horno. A pesar de todo, se comprende la imagen. Todo en El Hijo del hombre es puro y su base es sólida, a diferencia de los imperios inestables de la tierra ( Dn.2, 33- 35).










La voz del Hijo del Hombre es potente, comparable al ruido de grandes aguas. El simbolismo de los océanoa nos remite a la Palabra de Dios, como la definió Ezequiel : " Su voz era como estruendo de una gran mole de aguas; y la tierra resplandecia de su gloria " ( 43, 2 ). Es, por tanto, un mensaje propiamente divino el que va a ser pronunciado y no una simple palabra humana.










El personje tiene en su mano derecha siete estrellas, que simbolizan las siete Iglesias de Asia. La mano es el órgano de la acción, la drecha precisa que esta acción serà saludable y salvadora. Si bien existe diversidad entre ellas, manifestada por siete estrellas distintas o siete candeleros diferentes, existe, con todo una unidad profunda, que les viene de Cristo en persona.










De la mano se sube a la boca , de donde sale una espada de dos filos. Bíblicamente, lo que sale de un hombre es su palabra. La del Hijo del hombre es incisiva , penetrante y dewcisiva, obra de inmediato lo que enuncia y puede llegar hasta dividir el corazón de los hombres ( Heb. 4, 12 ). Esta Palabra tiene tal poder y autoridad que frente a ella los hombres deben tomar posición.






Por último su rostro ( apariencia general ) del Hijo del Hombre evoca el sol, luminoso y radiante. Notamos que el personaje está habitado ( posee ) una dicha que es preciso hacer resplandecer sobre aquellos a quienes se acerca. Si esquematizamos los nueve elementos descriptivos ( antes mencionados ) en el orden en que aparecen, llegamos a un esquema de conjunto muy interesante :



la túnica - sacerdocio; el ceñidor - poder real ; la cabeza - eternidad ; los ojos - conocimiento perfecto ; los pies o piernas - estabilidad ; la voz - mensaje divino; la mano derecha y los siete candeleros - unidad de las Iglesias; la boca - una Palabra exigente y decisiva ; y el sol - felicidad.




En medio de las turbulencias de la persecución, se sitúa Cristo ( El Hijo del hombre ) ante las Iglesias como una referencia estable y firme. Él es la piedra angular de la vida de las Iglesias, que no tienen que no tienen que preocuparse demasiado por ellas: Cristo, está ahí, en medio de ellas, con una soberana majestad y con una estatura que proporciona fuerza y confortación. Y como intercesor en favor de los hombres, en virtud de su sacerdocio supremo es promesa de una felicidad que Dios concederá a los fieles. Si, además, es rey, puede dictar a los creyentes una Palabra, sin duda exigente, pero que conduce a los caminos de la bienaventuranza soleada. La eternidad garantiza la permanencia de la unidad de las Iglesias, que la mano derecha de Cristo conserva para siempre. Si Cristo puede dirigirse con amor y firmeza a las Iglesias, se debe, por supuesto, a que tiene un conocimiento perfecto de ellas. " Conozco " ese conocer deriva posterior e inmediatamente en una Palabra pronunciada que tendrá la fuerza de Dios y no será, en consecuencia, un murmullo acariciador, sino una voz oceánica, que poroduce un ruido tan intenso por encima de los anatemas lanzados desde la Roma imperial. La construcción es sabia.

dimecres, 15 de juny del 2011

PROLOGO Y VISION PREPARATORIA.





































































































































































En el prológo el autor da su nombre : " Yo, Juan " que seguramente es un seudónimo teológico.Es hermano de sus destinatarios, como si ignorara toda jerarquia. Su fraternidad queda afirmada por el hecho de compartir con los demás cristianos una misma referencia a Jesús. Como los demás bautizados de Asia, sufre con constancia y espíritu firme la persecución que reina o, por lo menos, amenaza.

















La antigua tradición eclesiástica es bastante unánime en torno al exilio real del autor del Apocalipsis en el islote de Patmos a causa de su vida cristiana y de su predicación del Evangelio. Patmos es una pequeña isla carente de hisoria del archipiélago de las Espóradas, está formada por trese colinas unidasa entre sí por dos istmos cuya anchura no alcanza siempre los 300 metros.( ver penúltima fotografia ). En trotal, 34 km2 de rocas perdidas entre el cielo y la tierra , ambos asimismo azules, a cerca de 60 Km de las costas de Asia. PATMOS es un promontorio imaginario iudeal para contemplar, hacia el oriente inmediato, la corona de las Siete Iglesias dispuestas en vasto anfiteatro , ofrecido y abierto que viene de oriente ( ver ultima fotografia).




El autor sagrado dice que fue : " arrebatado por el Espíritu " y de un modo repentino. El Espíritu de que se trata no puede ser más que el Espíritu de profecia , garante de la calidad y de la autenticidad de las palabras que van a ser escritas. Y esta irrupción no tiene lugar en un momento cualquiera , sino " el dia del Señor " , un domingo, dia conmemorativo de la Pascua y en el momento de la reunión eucarística de las Iglesias. En este clima van a ser redactadas las siete cartas y todo el Apocalipsis, que está impregnado del aura del festín del Cordero.



El profeta , meditativo, es interpekladio por una voz fuerte que, para sorprenderlo mejor, resuena a su espalda , pues Dios interviene a menudo allí donde menos le esperan. Se trata de una voz fuerte anunciadora de buenas noticias. Y esta voz resuena como una orden, y una orden dada en favor de las Iglesias de Asia, no va dirigida 0 destinada a un individuo o a un prupo determinado de cristianos : los destinatarios son parroquias orgánicamente constituidas como tales y nombradas con precisión. El vidente - ptofeta debe dirigirse a cada una de ellas por escrito, para que cada una posea un documento de referencia, que constituya, para ellas, una garantía y una referencia en el desorden que están conociendo.

Juan se vuelve para " ver la voz " , un movimiento inesperado aunque razonable y lo más sorprendente es observar que la mirada, que intenta descubrir su Voz, encuentre primero siete candeleros, imágenes de las siete Iglesias. Así pues, la Voz es identificable y observable a partir de las Iglesias. Los candeleros están encendidos pues su destino principal es alumbrar. Las siete lámparas son así los siete ojos de Yahvé, presente y vigilante. Así pues, La Iglesia es presentada, una vez más, como el lugar donde se hace visible la presencia de Cristo en el mundo. A condición, ciertamente, de que su luz siga encendida ( Mt.5,15 ), sin lo cual el candelero no sería sino un obstáculo más para los hombres que tantean en las tinieblas. Sin embargo, aquí no se trata de un candelero de siete brazos, sino de siete candeleros distintos e independientes ( ver segunda fotografia ). Su unidad proviene de estar unidos a Cristo, aunque la disposición jerárquica de las Iglesias permanece flexible y mutable. En cuanto al oro de que están fabricados, indica la conguencia de principio entre la Iglesia y la Jerusalén Celeste, enteramente adornada de tal metal precioso.















dimecres, 11 de maig del 2011

APOCALIPSIS : SU LITURGIA.

E














































































La Liturgia del Apocalipsis se compone de : estrofa, antiestrofa y epodo. La estrofa es corta y no consiste más que en una sencilla aclamación motivada , Esta va dirigida " al que nos ama ", el Verbo, conjugado en presente. El amor actual se concretó otrora en la aceptación de la Cruz Salvífica, por la cual se va a dar gracias. Este martirio ha tenido sobre nosotros un doble efecto : todos los creyentes en Cristo constituimos un reino y además sacerdotes para Dios.




Reino : nosotros los creyentes somos aquellos sobre quienes reina Cristo y por tanto debemos conformar nuestra conducta al modo en que gobierna el brey, a saber, mediante el servicio y el amor. Además los ciudadanos de este reino han sido constituidos sacerdotes para Dios. Se trata ciertamente del sacerdocio laico de los fieles que está ordenado principalmente hacia el culto y la alabanza litúrgica. Los bautizados no han sido constituidos sacerdotes-intercesores para interceder ante el Cordero por el mundo, aunque esta dimensión no está ausente, sino para Dios, cuyos sacerdotes y chantres son.


Este recuerdo de la acción de Cristo en favor nuestro le vale al Resucitado una doble doxología ( gloria y poder ). De este modo se confiesa una victoria y no expresar un simple deseo. La asamblea responde con el AMÉN tradicional de las litúrgias judía y cristiana a esta confesión.




La Antistrofa. Este fragmento anuncia una venida inminente ( viene , en presente) de Cristo, pero acompañado de nubes. La nube es un atributo divino que vela la gloria de Dios, insostenible para nuestros ojos. Cristo viene divinamente, no en el centellear de su gloria, sino envuelto en una nube. Su venida no es ni fulgurante ni espectacular, aunque cualquier mirada humana puede verla. El que haya creído sin haber visto, recibirá esta visión como una recompensa.





Cristo viene .No se trata aquí de su regreso, sino de su venida. Hablar de regreso sería hacerse la ilusión de un acto futuro irrepetible, siendo que la venida es inminente e incesante posible. La expresión " vengo con premura " acentúa aún más esta certeza. Hemos de distinguir dos modalidades de esta venida, según nos situemos en la Iglesia o entre las naciones paganas.












Cristo viene a la Iglesia de una triple manera. En primer lugar viene para juzgar, no como un juez supremo, cuyos decretos o sentencias son definitivos y sin recurso, sino como pedagogo de las comunidades, a las que viene a aportar remedios y consuelos. Viene a animar y recompensar. En segundo lugar viene para entregarse a si mismo ( eucaristia ) una venida rítmica prop ia de un juez- pedagogo. Y por último la jurisdicción de Cristo siobre las Iglesias se ejerce de una manera permanente. Esta consiste en un acto verbal, en una Palabra que provoca a iniciar acciones. Es esencialmente la Palabra, lo que se adecua perfectamente al Verbo Encarnado. La presencia de Cristo se manifiesta, por tanto, a través de la predicación que denuncia y exhorta, condena y retribuye, alienta y estimula. Así, para la Iglesia, los acontecimientos eucaristia y lectura de la Palabra constituyen momentos privilegiados para el Cristo que viene.







La venida de Cristo en medio de las naciones paganas se realiza de otro modo. En el caso de los gentiles , la venida del Señor adopta asimismo la forma de una Palabra, de un mensaje conociddeo bajo el nombre de " Evangelio eterno ) ( 14,6 ). Los actos de predicación del Evangelio por parte irrupde la Iglesia ( el apostolado misionero ) es la puerta por la que penetra Cristo en el mundo entero. La condición para que esta irrupción se vuelva identificable es , evidentemente, la fidelidad absoluta de los misioneros a la Palabra de Dios, tal como está condensada en el Evangelio de Cristo, sin alteraciones ni asperezas ni añadiduras.






El Epodo es la respuesta final a la litúrgia. Dios se presenta como lo que es, a saber, " Aquel que es, que era y que viene ". De Dios se dice que es alfa y omega , primera y última letra del alfabeto griego. El Talmud, interrogándose sobre la naturaleza del pecado de Adán, afirmaba que habia pecado " de alaf a tau " , primera y última letra del alfabeto hebreo, para significar la totalidad de su pecado. La universalidad se representaba por el conjunto de las vocales del alfabeto, algo así como Austria, que se ha dado como divisa A E I O U ( Austriae est Imperare Orbi Universo ).






¿ Qué sentido concreto es preciso atribuir a este tírulo divino de alfa y omega ?. Su intención no parece ser la de evocar la eternidad de Dios, que es algo que cae por su propio peso, sino la de indicar su presencia en el principio y en el final de todas las cosas: Él habita en todas las Escrituras y en todos los acontecimientos, desde el comienzo hasta su término. Por tanto, se sitúa al comienzo de la historia, como proyecto, y en su acabamiento, como esperanza. Entre estos dos puntos se desarrollan los dias de los hombres, como un paréntesis infinito de actividades de lugartenencia de la creación y de preparativos para el cielo nuevo y para la tierra nueva. Y Dios reina sobre este tiempo como PANTOCRÁTOR , como el Todopoderoso.





























































divendres, 25 de febrer del 2011

CARTA : SALUDO Y BENDICIÓN












Las cartas contienen dos partes distintas . La primera es un saludo y una bendición de parte del Dios trinitario. La segunda es una corta liturgia en la que el corifeo desarrolla la acción acaecida en Jesucristo. En cada ocasión , la asamblea responde mediante un asentimiento creciente, con un Amén, y , después, Sí, Amén.
Estas cartas van destinadas a siete Iglesias que están en Asia, pero el Apocalipsis no está limitado a estos destinatarios asiáticos: está destinado , en virtud misma del simbolismo del número 7 , a todas las Iglesias de todas partes y de todos los tiempos. El tono pretende ser hierático, cultual y permite pensar que la continuación del texto está destinada a ser leida en público.
El celebrante saluda a la asamblea mediante un deseo : " Gracia y paz a vosotros ". El deseo de gracia es común entre los fieles provenientes del paganismo griego, mientras que la paz es algo cotidiano en los saludos semíticos ( ver última y penúltima fotografia). La gracia griega nos resulta familiar. Es gratuidad, flexibilidad del cuerpo, reverencia y benignidad. Dios provoca reverencia ante la asamblea de sus hijos e, implicitamente, les promete el carácter gracioso de sus dones.
La paz hebrea es otra cosa. Tiene que ver con lo que nosotros llamamos confort, la armonia interior y exterior, el bienestar. Desea a sus lectores - oyentes una remanso de descanso y de clemencia. GRACIA Y PAZ a vosotros miembros de la asamblea y comulgantes de la Mesa. Estas no pueden venir más que de Dios, el Dios trinitario de la fe cristiana.
A Dios se le da un nombre propio indeclinable. Este nombre no es más que una ampliación teológica de YHWH ( Yahvé) , que significa AQUEL QUE ES, el resultado de lo que la fe percibe sobre lo que Dios es para nosotros ( ver primera fotografia ). Lo que aquí se encuentra es el carácter permanente del " estar - ahí " de Dios a nuestro lado: estaba ahí ayer, y se puede verificar mediante una lectura creyente de la historia , está todavia ahí ahora, y tal es el objeto de nuestra fe, y , por último , " el que viene " como fruto de nuestra esperanza inmediata. No se dice que " vendrá " o que " estará " , porque eso equivaldria a descolgar hoy la esperanza cristiana. " El que viene " podria también traducirse por " el que está viniendo ". En hebreo no se distingue entre pasado / presente / futuro, sino simplemente entre la acción terminada y la inacabada. La presencia de Dios es así, al mismo tiempo, cosa hecha y que continúa haciéndose.
Tres son los títulos conferidos a Jesucristo ( ver segunda fotografia ) : testigo fiel, promogénito entre los muertos y principe de los reyes de la tierra. Testigo fiel, es decir, mártir fiel , a través de su pasión, muerte . Primogénito entre los muertos designa claramente su resurreción " Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación; pues por Él fueron creadas todas las cosas , las de los cielos y las que están sobre la tierra...... Él es antes de todas las cosas , y en El subsisten todas. Ël es la cabeza del cuerpo de la Iglesia, siendo El mismo el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo sea El lo primero " ( col. 1, 15 - 18 ). Y finalmente Príncipe de los reyes de la tierra alude claramente al señorío y dominio adquiridos mediante la exaltación a la derecha del Padre . Escribió San Pablo : " Por eso Dios lo levantó sobre btodo y le concedió el nombre - sobre. todo- nombre , de modo que el nombre de Jesús toda rodilla se doble , en el cielo, en la tierra y en el abismo y toda lengua proclame : ¡ Jesucristo es Señor ! para gloria de Dios Padre ". Reinar significa tener dominio sobre un territorio y sobre unas personas. Cristo afirmó muchas veces que era rey, pero que su reino no era de este mundo , pues era bun reino espiritual de verdad, justicia, amor, paz y libertad. " Tiene sobre su manto y sobre su muslo : Rey de Reyes y Señor de Señores " ( Apoc. 19, 16 ).

dimarts, 1 de febrer del 2011

APOCALIPSIS : REVELACION DE JESUCRISTO.










De este modo comienza el Apocalipsis : " Revelación de Jesucristo; se la concedió Dios para manifestar a sus siervos lo que ha de suceder con premura; y envió a su ángel para comunicársela en signos a su siervo Juan, el cual da testimonio de todo lo que vio : la Palabra de Dios y el Testimonio de Jesucristo " ( Apoc. 1, 1 - 2 ).
Se trata, pues , de una revelación, de levantar un velo, de un misterio que seguirá siendo misterioso, pero que se entreabre a cualquiera con los ojos de la fe. Será un descubrimiento progresivo del misterio de la Iglesia, luego del mundo y por último de Dios. Esta revelación no pretende decirlo todo, no será más que un balbuceo en comparación con el Apocalipsis definitivo, que nos espera en " el cielo nuevo y en la tierra nueva ".
El autor de esta revelación es Dios. En él, y solocarne. en él, el misterio es conocimiento y las tinieblas luz. Las confidencias que van a ser hechas sólo son conocidas por él y a aquellos a quienes, parcialmente, se las da a conocer. Jesucristo es el intermediario obligatorio de esta revelación, el depositario de la misma. Reflejo y eco de su Padre, su Palabra hecha carne. Asi pues , se trata de una palabra de Dios transmitida a nosotros por Jesucristo.
Los destinatarios. Son los siervos, los esclavos de Dios. Se trata de unos hombres y de unas mujeres que trabajan en su obra : un manual para trabajadores. " Siervo de Dios " es un título mesiánico aplicado preferentemente a Jesucristo ( Is.42,1 ) y participado por aquellos que se han comprometido en su seguimiento con el deseo de ser ciudadanos del Reino. Afecta, por consiguiente, para guia de sus vidas, a todos los creyentes de todas las Iglesias, para que modelen su conducta tomando como modelo la de Cristo - Siervo.
El objeto del escrito es " lo que ha de suceder " , es decir, lo que es teológicamente inevitable. El curso de la historia, en sus grandes líneas, esrá fijado por el proyecto salvador de Dios, cuyo término está fijado por él mismo. Nuestra historia personal está siempre abierta a una esperanza fundada, no existe un determinismo, porque el curso de los acontecimientos singulares está entregada a nuestra libertad. La expresión " suceder con premura " y no " suceder pronto " confiere a la historia un ritmo y unos hitos para caminar correctamente. Los puntos de orientación están colocados : la Encarnación , donde el tiempo se desvía hacia una orientación nueva y hacia la Jerusalén celeste, construida ya en el cielo. Una preparación para trasladarnos hacia la Ciudad Nueva. Des del Apocalipsis se elabora una teologia de la historia a partir de y a la luz de una eclesiologia y de una cristologia. La Iglesia se convierte en la reveladora de la presencia de Dios en la historia, cuyo sentido revela también ella. Desde esta perspectiva es la reunión de los siervos y de los profetas de Dios.

divendres, 7 de gener del 2011

LAS SIETE IGLESIAS








El Apocalipsis fue escrito para unas comunidades en peligro o en dificultades, es normal que el autor se interese primero por ellas. El libro se abre así con un mensaje pastoral, directo y preciso. Semejante preocupación por las Iglesias, colocada en cabeza del escrito, revela también una cierta teología.
Tratar de la historia después de haber meditado sobre la Iglesia es revelador de un designio o de una interpretación. La Iglesia, ejemplarizada históticamente en las siete comunidades ( Efeso, Esmirna, Filadelfia, Laodicea, Pétgamo, Sardis y Tiatira ) de Asia Menor, precede lógicamente al tiempo y a la historia. Es, efectivamente, la Iglesia de Jesucristo , preparada por Israel. la que proporciona al mundo creado e histórico su razón de ser, en el sentido de que le brinda una orientación, una dirección y un punto de llegada en la esperanza.
Para el autor del Apocalipsis , el mundo no existe más que para permitir la edclosión de un pueblo que " adore a Dios en espíritu y verdad " ( Juan 4,24 ) o como se menciona en el cántico de Zacarias : " prometiendo concedernos, sin miedo y libres de la mano de los enemigos, le demos el culto con santidad y La Pasy justicia en su presencia, todos nuestros dias " ( Luc. 1, 74 -75 ). Sin la Iglesia, el mundo estaría hasta tal punto privado de sentido que ni siquiera hubiera debido venir a la existencia.
Era , en consecuencia, necesario poner en primer lugar a la Iglesia. Hecho esto, la realidad a la que podemos llamar mundo, o creación, o historia, pude hacer su entrada. En este mundo, sea cual sea su lote de imperfecciones, de tibiezas y de pecados, está presente la Iglesia. Aunque esta presencia existe no inclina a proyectar sobre el mundo una mirada optimista. En él reinan permanentemente conflictos de todas clasesd, le acechan males múltiples, son innumerables las desviaciones que en él se puden detectar. Se trata de un misterio sellado siete veces : el mundo está en perpetua crisis y la cuestión sobre su modo de ser vuelve, lacerante, a cada generación.
La Encarnación y la Pascua serán los lugares de referencia, que permitirá retomar un curso que sabemos que está abreviado, en el sentido de que ha llegado el momento de tomar partido. La Encarnación es un acontecimiento donde al pecado le está prometida la finitud y la aniquilación: lo que haya de maravilla y de vida será puesto aparte a fin de conocer una existencia nueva. Y por la Pascua vencemos las muerte y nos vestimos de un cuerpo glorioso para entrar en la Jerusalén celestial. La Encarnación y la Pascua representan la Restauración y la Recopilación.
Todo será embellecido en un nuevo marco, donde Dios no será ya puesto en cuestión. Será reconocido como AMOR TOTAL Y DON GRATUITO. Con la Jerusalén - Esposa, tanto la primera creación como la Iglesia terrestre llegarán a su acabamiento : en adelante pertenecerán a otro orden.
El jardín del Edén será reemplazado por una Ciudad, símbolo cultural de las obras humanas y lugar donde los hombres ambicionan vivir. Esta ciudad desciende del cielo para ser ofrecida a la creación renovada. Esta ciudad será para siempre estable y garantiza la salud y la vida. El paso de Dios por la historia de los hombres habrá producido su efecto : las criaturas han entrado en la vida misnma del Creador y han establecido una Alianza definitiva.
Las Siete Iglesias son una imagen plástica y viva del devenir histórico ( con sus luces y sombras, sus sinergias, sus dones y frutos del Espíritu, sus pecados..) de la Iglesia de Cristo peregrina en el mundo. Juan les envia una carta, un mensaje, un saludo y busca una finañlidad. Cada una tioene una misión a cumplir dentro de un período temporal.
Sólo la Encarnación y la Pascua son ya para estas iglesias un punto totalizador y al mismo tiempo de roptura. Ambas marcan la separación de los estratos históricos y meta-históricos. El Dios encarnado puede presentarse sin fanfarroneria como el punto de partida ( alfa ) y de culminación ( omega) de la historia, pero las realidades históricas ( Tierra, Iglesia...) están abocadas a la finitud en beneficio de una tierra radicalmente nueva y de un cielo insospechado. Querer o pretender instaurar el cielo en la tierra sería una plaga como nos dice el autor del Apocalipsis. La nueva Jerusalén será la culminación y plenitud de las siete iglesias, que son la Iglesia de Cristo.

dilluns, 27 de desembre del 2010

¿ QUÉ ES UNA VISIÓN ?











Una visión biblicamente hablando es el desarrollo terrenal de los propósitos eternos que normalmente se manifiestan con el don de profecia. Es la habilidad o don de ver en el mundo del Espíritu, el destino profético de algo. Esta visión la debemos realizar junto con Dios y no podremos entender lo que Dios quiere sino acondicionamos y reformamos nuestra mente.
El Dios de la Bíblia es esencialmente un Dios que habla , y el creyente es, por definición , aquel que escucha. Hablar y escuchar son dos verbos que en la Bíblia tienen una densidad particular. Hablar no es sólo decir, sino también obrar, crear y seleccionar. Escuchar no es sólo disponer el oido, sino una acción de toda la persona tendida hacia la boca del que habla. Los oidos no son el único órgano de la audición bíblica : el corazón, mejor aún , la inteligencia, tiene también su parte, pues se trata de comprender y de interpretar con discernamiento. Escuchar no es un acto pasivo , pues el verbo connota, la inserción de esta en la vida y en los comportamientos.
La primera fotografia es la visión del Cordero , cuadro pintado pot Bamberg. La segunda un hermoso cuadro del Greco. La tercera, la visión del trono y la última una visión de Juan , friso pintado por Lorenzo Costa.
La escritura es un aspecto privilegiado de la palabra. Fijar la palabra por escrito es hacerla perpetua e irrevocable, arrebatada a los vientos que podrían llevársela y además permite que la palabra es fidelidad. Leer la Palabra de Dios es el único acto visual autorizado ahora, que nos revela o visiona un poco el rostro de Dios.
El Dios de Israel es, en efecto, un Dios que se sustrae a las miradas humanas; es un Dios que nadie puede ver sin morir. La no - visión es típica de nuestra condición terrestre, la visión es la promesa reservada para más allá del umbral de la muerte. La visión es desarrollo pleno. Es saciedad de lo que hayan permitido la audición y la lectura. Las pre - visiones que estas permitan no puden tener lugar más que con los párpados cerrados.
Es cierto que, en Jesucristo, Dios se ha hecho visible, pero de un modo sobremanera velado. Hacen falta los ojos de la fe para discernir a Dios en Jesús " cuando se aparece " a los suyos después de la resurrección. Jesús es la concesión última, el sublime paliativo concedido al hombre terrestre para realizar su sueño de ver, por fin a Dios " con sus propios ojos ".
El Apocalipsis concluye con un septenario de visiones, que previamente hubo un septenario de Escrituras. Comparte la fe en el Dios escondido, pero que habla palabras estables, pretende suscitar o reafirmar la esperanza de ver el rostro de Dios ( Ap. 22, 4 ). Palabra, Escritura y Visión están así estrechamente aociadas : Es el mensaje de la Voz que se hace ver.